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Investigaciones realizadas por Elías Azulay con Bicarbonato Sódico contra el Alzheimer.
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Ago 30 2018

Una molécula similar a la del Bicarbonato Sódico se postula como posible aliada para frenar la enfermedad del Alzheimer.

  • No hay soluciones mágicas, pero en la reformulación de este producto tan conocido podría estar una de las claves de la mejora en la conectividad neuronal.
  • En investigaciones anteriores, esta molécula ya ha sido probada con éxito en aplicaciones para frenar la proliferación de hongos, dadas sus excelentes propiedades fungistáticas.
  • Si en las primeras fases obtenemos resultados positivos, será necesaria una asignación de recursos que permita la participación de profesionales en diferentes disciplinas clínicas, ya que nosotros únicamente trabajamos secuenciando y relacionando datos.

 

Siguiendo con nuestras investigaciones sobre enfermedades neurodegenerativas, recientemente galardonadas en el Congreso Internacional AEDEM por la aplicación del algoritmo ADNe en la Alerta Temprana de la enfermedad del Alzheimer ponemos en marcha un nuevo proyecto que trabajará con la formulación de Bicarbonato Sódico con el objetivo de medir las posibles mejoras cognitivas y funcionales en enfermos con Alzheimer.

Como ya sabemos, esta patología afectará al 50% de las personas con más de 80 años, cuyas familias tienen que soportar un coste anual de aproximadamente 30.000€.

 

A pesar de que se contempla a las proteínas Beta Amiloide y TAU como causantes del Alzheimer, lo cierto es que va tomando forma la hipótesis de que son consecuencia y no causa.

 

Recientes investigaciones clínicas apuntan a la proliferación de “priones” que al tratarse de cadenas simples de aminoácidos exentas de material genético, burlan las defensas y se multiplican al plegarse incorrectamente en placas, infectando proteínas sanas en cualquier tipo de animales, incluyendo por supuesto, el ser humano.

Resulta que los “priones buenos” (Prpc) son esenciales para diversas actividades del organismo como por ejemplo, la construcción de receptores del neuromodulador Acetilcolina, el cual se presenta como deficitario en las fases iniciales de la patología. Además, los aminoácidos más activos en los “priones malos” (PrpSc) suelen estar relacionados con la Tirosina (precursor de la cadena Dopa-Dopamina-Norepinefrina-Adrenalina) y Arginina (vasodilatador), formando placas de Amiloide que se “van comiendo” series de neuronas, como sucede en el caso de la “enfermedad de las vacas locas” (Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob).

 

“De momento no existe mucha información al respecto y dada su complejidad, debemos conformarnos con buscar medidas que únicamente puedan facilitar la ralentización de la evolución de la enfermedad. Ojala fuera tan fácil…”

 

En la investigación premiada por el uso de la formulación algorítmica (no clínica) que permite estimar desarrollos de forma predictiva, se definió que para que se manifestara la enfermedad del Alzheimer era preciso que se diera una cadena neuromoduladora específica en la que una irregular presencia de neurotransmisores como la Acetilcolina, Dopamina, Glutamato e Histamina se ven afectados al liberase en intensidades y combinaciones muy determinadas. Entendemos que el estudio del modelo sináptico puede ser un buen inicio…

 

Por ello, “Creemos que esta molécula, al traspasar la barrera hematoencefálica, puede ayudar a equilibrar el gradiente interneural facilitando la liberación e inhibición de ciertos neurotransmisores al generar aportaciones de Sodio a los canales iónicos. Además, la molécula a estudiar posee una propiedad desincrustante que podría resultar muy interesante con respecto a los depósitos de Beta Amiloide”.

 

Nuestra experiencia nos indica que puede ser una vía alternativa de estudio. “En investigaciones anteriormente realizadas por nuestro equipo, esta molécula ya ha sido probada con éxito para frenar la proliferación de hongos, dadas sus excelentes propiedades fungistáticas al modificar el pH del entorno y con ello, su actividad”.

 

Este proyecto posee diversas fases. En la etapa inicial se realizará un seguimiento a un grupo de control (enfermos ya diagnosticados) para observar, en su caso, puntuales mejoras cognitivas y funcionales, además de realizar las lógicas pruebas con placebo y con colectivos de personas sanas. En etapas posteriores y según los resultados, ya se trabajaría bajo condiciones exclusivamente clínicas en la búsqueda de esa molécula concreta que no aportase efectos secundarios no deseados.

 

Lo cierto es que La molécula buscada no es exactamente la del Bicarbonato de Sodio. Lo que buscamos es una formulación que mantenga sus características ventajosas pero sin poseer sus efectos secundarios. Dada la naturaleza de este producto, la facilidad de su adquisición y su reducido coste,  tenemos que advertir que nadie debe proceder a su ingesta sin una supervisión médica, ya que en casos concretos, sobredosis o ingestas continuadas en el tiempo, podrían desencadenar complicaciones”.

 

Hay que tener en cuenta que “Aunque de momento no podemos garantizar concentraciones moleculares concretas en ciertos tejidos, como es en este caso el cerebro, manteniendo la ausencia de toxicidad de la molécula original y su procedencia natural podemos vaticinar que será una medida relativamente sencilla de aplicar”.

 

Tenemos que insistir en que “Entre dichas precauciones está la de monitorizar la tensión arterial en casos de personas con tendencia a la hipertensión, además de mantener unas 2 horas de diferencia en la ingesta con otros medicamentos, no por su interacción bioquímica, sino porque este derivado del bicarbonato pudiera afectar a la película que recubre el medicamento administrado, ya que ésta debe ser eliminada por los ácidos gástricos para garantizar su correcta liberación”.

 

La investigación a realizar en etapas sucesivas se muestra ambiciosa ya que en una fase más avanzada habría que preparar un transportador que dirija la dosis asignada de forma personalizada y precisa hasta la zona concreta del cerebro, tal y como lo hacen otros fármacos en la actualidad. “Si en las primeras fases obtenemos resultados positivos, será necesaria una asignación de recursos que permita la participación de profesionales en diferentes disciplinas clínicas, ya que nosotros únicamente trabajamos secuenciando y relacionando datos”.

 

“Esta comunicación no debe alentar la idea de poseer una solución para esta patología. Sobre el papel, funcionará. Ahora hay que confirmarlo”.

 

Parece ser que en este tipo de aplicaciones sobre neuromoduladores estaría una de las claves para reducir la incidencia de esta y otras patologías neurodegenerativas, así como la de los trastornos o desórdenes en el comportamiento.

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