Ramón y Cajal era un excelente músico y Mozart, un gran neurocientífico.

Imagina la mente como una obra musical infinita. Cada emoción, pensamiento o decisión es un acorde complejo, cambiante y único. La vida, una partitura aún por escribir. Así como Mozart organizaba sus sinfonías mediante combinaciones precisas de notas, el cerebro humano organiza sus estados internos a través de patrones funcionales de neurotransmisores y circuitos neuronales. […]