¿Y si los Hemisferios Cerebrales no estuvieran realmente Especializados?

Durante décadas hemos asumido que el hemisferio izquierdo es el responsable de la lógica y el derecho de la creatividad. Aunque la neurociencia ha demostrado la existencia de ciertas funciones lateralizadas, cada vez resulta más evidente que esta explicación simplifica en exceso el funcionamiento del cerebro.

Quizás estemos interpretando como “especialización” lo que en realidad podría ser una consecuencia de la propia dinámica de las redes neuronales. Me explico…

Cuando resolvemos una ecuación matemática, el resultado no depende únicamente de las variables que intervienen, sino también de su posición dentro de la ecuación. Los paréntesis, el orden de las operaciones y la secuencia modifican el resultado, aun utilizando exactamente los mismos elementos.

¿Por qué el cerebro tendría que comportarse de forma diferente?

Tal vez una ecuación sináptica funcione de manera similar. Una misma combinación de variables neuronales podría generar respuestas completamente distintas dependiendo de la secuencia en la que se activan y de la posición que ocupa cada una dentro del proceso asociativo.

Desde esta perspectiva, la aparente dominancia de un hemisferio no respondería necesariamente a una especialización funcional rígida, sino a la mayor probabilidad de que determinadas secuencias de activación sean reclutadas frente a otras. Es decir, el cerebro tendería a recorrer aquellas rutas que la experiencia ha consolidado como más eficientes.

Podríamos llamar a este fenómeno Pereza Asociativa que no es otra cosa que la tendencia natural de las redes neuronales a reutilizar las secuencias de menor coste energético y mayor eficacia adaptativa.

Esto conduce a una reflexión que resulta sugerente.

Quizá las variables neuronales sean el vocabulario del cerebro, pero no expliquen por sí solas su funcionamiento. Lo verdaderamente determinante podría ser la sintaxis sináptica: el orden, la secuencia y la direccionalidad con la que esas variables se organizan para construir un pensamiento, una decisión o una emoción.

En el lenguaje ocurre exactamente lo mismo. Las palabras “el hombre mordió al perro” y “el perro mordió al hombre” contienen los mismos elementos, pero su significado cambia radicalmente porque cambia su sintaxis.

¿Y si en el cerebro ocurriera algo parecido?

Tal vez el verdadero código neuronal no resida únicamente en las neuronas ni en las sinapsis, sino en las reglas que gobiernan el orden con el que se relacionan entre sí: Los denominados Neurofactores.

No se trata de una conclusión, sino como una hipótesis de trabajo. Una invitación a pensar que quizás la clave del funcionamiento cerebral no esté tanto en la especialización de sus estructuras como en la organización dinámica de sus secuencias de activación.

Porque, al fin y al cabo, en muchas ocasiones, el orden no cambia únicamente el resultado. Cambia el significado.

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